
Siempre es difícil hacerse cargo de un equipo campeón defensor, y Rudi García lo demostró a su costa. Autor de un comienzo de temporada flojo en el banquillo del actual campeón italiano (5 victorias, 2 empates, 3 derrotas en todas las competiciones), el nuevo entrenador del Nápoles ha enfadado a los directivos y algunos de los aficionados se han vuelto contra él, empujando al presidente Aurelio De Laurentiis para presionarle.
Sin embargo, durante una rueda de prensa organizada este jueves en el centro de entrenamiento de Partonopei, el dirigente intentó tranquilizar a su entrenador.
«Todos cometemos errores, espero que no vuelvan a suceder, en este caso tendrá nuestro apoyo”, explicó el productor cinematográfico durante esta intervención.
Sin embargo, se aseguró de respaldarlo desde que conoció al técnico italiano Antonio Conte durante este receso.